AÑORANZA A LA PRIMERA MAESTRA ZAMORANA

MARIA ORFELINA OLMEDO BERRU, primera maestra de Zamora.

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Es muy difícil encontrar palabras para reconocer la gratitud y el cariño que se le tiene a una  Maestra porque educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer del niño alguien que no existía.

 

Mi profundo agradecimiento por brindarme la oportunidad de enviarles unas breves notas escritas recordatorias de mi querida y añorada tierra natal. Soy nacida en la ciudad de Zamora, ciudad en la que realicé mis estudios primarios, para luego continuar mi educación en el Normal Rural San Pablo, de la parroquia San Pablo del Lago perteneciente al Cantón Otavalo de la provincia de Imbabura. Graduada de profesora rural, regresé a mi tierra natal en la que con el correspondiente nombramiento otorgado por el Ministerio de Educación me desempeñé como docente de la escuela “León de Febres Cordero”, durante cuatro años. Para el quinto año de mi carrera profesional, fui elegida, en comisión del servicio, para continuar los estudios docentes del Quinto y Sexto Cursos, en la misma parroquia de San Pablo, pero ahora en la llamada “ENA”, Escuela Normal Asociada a la Unesco.

El período de tiempo corresponde a los años comprendidos entre mil novecientos cincuenta y dos y mil novecientos sesenta y tres.

En este período de once años aproximadamente ocurren los siguientes acontecimientos dignos de ser resaltados: La escuela en la que me inicié como profesora cambió de nombre del arriba indicado por el de “Julio Andrade”, en razón de la creación de una nueva escuela en Timbara Alto a la que le pusieron el nombre de “León de Febres Cordero”.

La celebración anual conmemorativa del día del Oriente Ecuatoriano en el mes de Febrero, en las que año tras año se acrecentaba el fervor cívico, social, deportivo y cultural de todos los zamoranos, tanto que en la conmemoración del año de 1958 como uno de los números programados  constaba la elección de “Reina de Zamora” recayendo este altísimo honor en mi modesta persona, convirtiéndome así en la primera reina de mi querida ciudad.

También me cabe la honra y la gran satisfacción de ser la primera ciudadana zamorana en alcanzar el título de Bachiller en Ciencias de la Educación, que para la época este título tenía una connotada significación y prestigio en toda la República y con mayor razón en nuestra provincia de Zamora Chinchipe que estaba servida por docentes proveniente especialmente de la Sierra, pero con una marcada precariedad en su permanencia porque aducían la carencia de varios servicios y otros inconvenientes  encontrados a diario por los profesores serranos, que les servía de fundamento argumental para en el período vacacional gestionar su “salida” a las escuelas serranas, ocasionando perjuicios en la educación integral de la niñez de Zamora.

Esta reiterada falta de permanencia del profesorado en nuestra Provincia, motivó a la Autoridades educativas que unieron sus esfuerzos con las Autoridades Eclesiásticas de la Misión Franciscana para gestionar en el  Ministerio de Educación la fundación de un NORMAL en la ciudad de Zamora que acoja y forme como docentes a los adolescentes y jóvenes de la Provincia,  convencidos de que se constituirá en un hito para el progreso social, económico, educativo y cultural de los educandos, logro conseguido en el año de 1963. El normal comenzó a funcionar con el nombre de “NORMAL FISCOMISONAL  SAN FRANCISCO DE ZAMORA CHINCHIPE”, con primero y segundo cursos, año lectivo 1963-1964. Por el carácter de fiscomisional, el normal tuvo como Rector a Monseñor Jorge Mosquera Barreiro, como Vicerrector al profesor laico Lic. Juan Villarreal Rueda y como Inspector, al profesor Belizario Naranjo, también profesor laico fueron las tres primeras autoridades del Normal.

La senda del destino me llevó rumbo a Otavalo,  ciudad en la que vivo desde el año de 1965. Visitando a mi natal y querida Zamora de manera muy ocasional de esta forma relata nuestra maestra Profesora María Orfelina Berrú.

A nuestra querida María Orfelina Olmeda primera maestra Zamorana de esta hermosa provincia Amazónica,  pudimos contactarla, como ella dice en Otavalo, y muy entusiasmada telefónicamente, nos decía, “increíble que se hayan acordado de mí, gracias por darme la oportunidad de hacer mi remembranza y acordarme de  aquellos tiempos inolvidables de éxito y pesadumbres” “ recuerdo que fue mi querida madre la que salió a recibirme después de un largo viaje hacia Timbara tierra natal a la que añoro mucho”.

Es muy difícil encontrar palabras para reconocer la gratitud y el cariño que se le tiene a una  Maestra porque educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer del niño alguien que no existía; con el pasar del tiempo nosotras queremos hacer hincapié de que existieron valiosísimas mujeres que desafiaron al tiempo y se arriesgaron a ser formadadoras de  juventudes, como nuestra querida MARIA ORFELINA OLMEDO BERRU, gracias por darnos abriendo camino y darnos muestra de que si podemos atravesar barreras, gracias por haber compartido parte de una hermosa historia que nadie la escribió de una mujer excepcional.

Gracias por el legado de una maestra que partió profesionalmente desde la educación hacia los demás,   ésta, como otras memorias serán las páginas que debe recoger la historia de nuestro Zamora, de aquellas mujeres heroínas que no se dice nada, pero que aquí las presentamos y son parte de nuestra existencia. Este pequeño homenaje de gratitud te lo dedicamos a ti mujer maestra Zamorana.

Escrito por Marieta Delgado Tello.

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